Origen del mes de Julio

 Origen:

Al igual que el resto del año, el nombre del mes de julio proviene de la Antigua Roma. En concreto, rinde homenaje a Cayo Julio César, un personaje clave en el paso de la República al Imperio Romano. Esta célebre e influyente figura histórica nació precisamente en este mes que, antes de la reestructuración del calendario, se conocía como “Quintilis” por ocupar el quinto lugar del año.

Hasta el año 46 a.C, los romanos se regían por un sistema que constaba de doce meses, pero con una distribución de días distinta a la nuestra. En aquel entonces, el año arrancaba el 1 de marzo; de ahí que julio fuera el quinto mes (quintilis), agosto el sexto mes (sextilis), y que los nombres de septiembre a diciembre correspondiera a los meses séptimo, octavo, noveno y décimo.

Fue el propio Julio César quien impulsó la reforma de dicho calendario en el año citado, creando el calendario juliano. Este modelo funcionó hasta 1582, año en el que se implantó el calendario gregoriano, que es el que empleamos actualmente en España y en casi todo el mundo occidental.

Una de las principales modificaciones introducidas por Julio César fue trasladar el comienzo del año en enero, tal y como lo conocemos hoy. Además, se renombraron varios meses, entre ellos como ya hemos dicho, Quintilis se transformó en julio para honrar su memoria.

La raíz latina “julius” evolucionó de diversas formas en los idiomas romances (en el italiano luglio, en el francés juillet, en el portugués julho) e incluso dejó su huella en lenguas no neolatinas, como en el inglés july.

Cultura:

La vida (y su trágico asesinato) transformó el entretenimiento y el arte para siempre. William Shakespeare con su obra: ¿Tú también, Bruto?, en la cultura pop y el cómic como en Astérix y Obélix donde es el carismático antagonista, y en cine y televisión con algunos clásicos como Cleopatra o Gladiator.

 

Julio César nos dejó además frases fechas que usamos a diario como: “cruzar el Rubicón”, cuando tomamos una decisión arriesgada y de la que no podemos arrepentirnos. César lo cruzó con sus tropas sabiendo que no había marcha atrás.

También la conocida frase “la suerte está echada” (alea iacta est), frase que pronunció al cruzar dicho río. O “llegué, vi y vencí” (veni, vidi, vici), brevísima frase con la que resumió una victoria militar rápida, y que hoy se usa en el deporte, los negocios, o en el día a día para hablar de un éxito rotundo e inmediato.